sábado, 15 de agosto de 2009

¿Qué es un castillo?


Castillo, vivienda fortificada del rey o de un señor feudal y de los miembros de su corte, habitual durante toda la edad media. Durante este periodo, Europa se encontraba en constante pie de guerra, de modo que se hizo necesaria una construcción capaz de resistir los ataques y los asedios. Además de servir de refugio para el rey o el señor y sus gentes, los castillos también cumplían otros cometidos, como prisión, custodia de riquezas, arsenales de armamento y máquinas de guerra o centros de administración local.
  • Las fortificaciones y los trabajos de reparación del terreno se habían empleado para de defensa desde la Edad de Piedra. Sin embargo, los verdaderos castillos no aparecieron en Europa hasta el siglo IX, por una parte como respuesta a los asaltos vikingos y por otra como manifestación de la descentralización del poder político feudal. Desde el siglo IX hasta el siglo XV se construyeron en Europa miles de castillos, contabilizándose sólo en Francia más de 10.000.

  • Durante el período feudal los nobles del lugar proporcionaron la ley y el orden, además de protección contra asaltantes, como los vikingos. Los castillos eran construidos por los nobles para dar protección o para proporcionar una base segura desde la que pudieran operar las fuerzas militares del lugar. El evidente valor defensivo de un castillo oscurece el hecho de que principalmente era un instrumento ofensivo. Funcionaba como base de operaciones para soldados profesionales, sobre todo de la caballería, que controlaba el campo circundante. En una época en la que por diversas razones la autoridad centralizada de los reyes era débil, una red de castillos y las fuerzas militares a las que brindaban apoyo proporcionaban una relativa estabilidad política.



Los castillos más primitivos consistían tan sólo en una torre de madera construida sobre un terreno elevado y rodeada de una zanja. Al nivel del suelo se construía un montículo escarpado llamado mota. Como los métodos de asedio a los castillos se fueron perfeccionando, se hicieron necesarios uno o varios recintos de murallas o empalizadas, situados a cierta distancia de la mota. El espacio contenido dentro de estos recintos se conoce con el nombre de bastida o patio de armas. Hasta el siglo XI el sistema de defensa de mota y bastida fue el habitual en la mayoría de los castillos. Los muros exteriores se fueron haciendo cada vez más gruesos y se coronaron con galerías almenadas desde las que los defensores podían arrojar flechas o lanzar otro tipo de proyectiles.

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